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miércoles, 27 de julio de 2016

MUERTE EN LA CALLE

Reconozco que, la actualidad, tiene numerosos frentes abiertos todos estos días y las noticias se agolpan en las redacciones. Además vamos de sobresalto en sobresalto. Por un lado el terrorismo vil y cobarde, del DAEHS, que azota donde quiere y cuando menos se lo espera nadie sembrando el terror por el viejo mapa de Europa y de una manera más especial sobre Francia. Y por otro lado todo cuanto está ocurriendo en España con encuentros y desencuentros entre los diferentes partidos políticos que, mucho me temo, nos van a abocar de nuevo a las elecciones el próximo mes de noviembre con lo que eso tiene de peligroso desde luego. Puede ser que el electorado, el pueblo siempre soberano, diga "hasta aquí hemos llegado" y los partidos, todos, se encuentren la nada agradable sorpresa de que van a ir a votar solamente los incondicionales de cada uno y el resto de la ciudadanía les castigue, o les avise, con la abstención. 
Con este panorama en los medios de comunicación más el añadido de los fichajes de pre temporada en el mundo del fútbol, los preparativos de los Juegos Olímpicos y otras noticias de semejante o igual calado, el suceso que quiero destacar, pasó casi desapercibido para todos. No para los medios, que lo publicaron por supuesto, pero fue otra fotografía más entre las que un diario publica habitualmente con su correspondiente explicación. 


Si, el pasado lunes día 25, festividad por cierto de Santiago Apóstol, un hombre con tan solo 51 años de edad aparecía muerto en plena calle de la Traperia de Murcia. Eran las nueve y media de la mañana cuando alguien dió aviso al 112 ya que había un hombre en uno de los bancos de la calle y al parecer no respiraba. Efectivamente, cuando se personaron policías y médicos solo pudieron certificar su muerte. Había muerto solo. Abandonado. Olvidado de todos y en mitad de la calle. Cierto es, como decía mi abuela, "que donde está el cuerpo, está la muerte". Eso es una gran verdad. Y que la muerte nos puede sorprender a usted o a mí donde sea también es cierto desde luego. Pero es triste, muy triste, que una persona sin trabajo, sin techo, viviendo en la calle tenga esa muerte sin que a nadie parezca importarle. Es muy duro desde luego.


La muerte, siempre inoportuna y caprichosa, quiso segar la vida de este hombre, que nada tenía, rodeado de entidades bancarias, donde se da culto al dinero, y en mitad de la calle más comercial de la ciudad. Hace tiempo me dijeron,  y no lo he olvidado, que las verdaderas catedrales de nuestros días son los edificios de los bancos. Basta con mirar los corazones financieros de las grandes capitales para ver auténticos monstruos de cemento y cristal que compiten con el románico, el gótico, el estilo renacentista e incluso con el barroco. Hoy los bancos han sustituido, con su culto al dinero, a los templos de antaño. Por eso, la muerte, fue tan caprichosa con este desgraciado al que le quitó la vida rodeado del dinero y el poder que el nunca tuvo. Paradojas de la muerte, que no de la vida desde luego. 


Pero todavía más triste es ver la reacción de todos cuantos pasaban por la céntrica calle. Como si nada hubiera ocurrido y en lugar de un cadaver, debidamente tapado con una manta térmica, se tratará de un saco de patatas que alguien se había dejado olvidado sobre ese banco de la ciudad. Nada. ¿Qué nos importa que muera un sin techo? ¿Qué nos preocupa su situación? ¿Porque ha tenido ese final? ¿No tenía un sitio mejor para morirse? Allí, junto al cadaver, la policia y los sanitarios esperando que llegara el juez de guardia y el forense para realizar las debidas comprobaciones. Rellenar un formulario impersonal, firmar el mismo y esperar que los servicios funerarios le echaran dentro de una caja de cinc. Y mientras unos a los bancos a hacer papeleos, otros de un lado para otro y algunos, incluso, sentados en los veladores de una cafetería próxima comiéndose la tostada del desayuno con un reparador café con leche y zumo de naranja. 


Ese hombre que murió el pasado lunes, festividad de Santiago, en la calle más céntrica de Murcia se fue de este mundo solo y abandonado. Usted y yo tenemos mucha culpa de ello. Todos tenemos culpa. Estamos deshumanizados. No nos importa nadie salvo nosotros mismos. Los pobres nos estorban del entorno feliz, falso entorno, que nos hemos creado en nuestro derredor como en un cuento de las mil y una noches. La calle está llena de personas que pasan a nuestro lado pero que son invisibles. Solo nos fijamos en ellos si se acercan a la mesa de una terraza, donde estamos consumiendo, y nos piden una ayuda. Entonces los vemos. Pero, salvo honrosas excepciones de gente que trabaja por y para esos necesitados, la mayoría no quiere problemas ni calentamientos de cabeza. ¿Qué se ha muerto en la calle solo y abandonado? Pues "pobretico" eso le puede pasar a cualquiera.



Ya digo que, en su momento, la noticia incluso pasó desapercibida para casi todo el mundo ya que por desgracia en esta sociedad, cada vez, se leen menos los periódicos aparte de que, estas noticias, mejor ni saberlas. 
Es el mundo que hemos construido entre todos. Una sociedad egoísta. Ciega, sorda y muda. Una sociedad que va a lo suyo y poco o nada le importa lo que le suceda al vecino. "¿Qué se ha muerto un hombre en mitad de la calle? ¿En la Traperia? Pues, mira, ni me había enterado. A saber a lo mejor estaba así por la droga o la bebida. El vicio solo conduce a eso."
Por cierto, una curiosidad, ese mismo día se supo el cambio de look del jugador del Barcelona, Messi. Las redes sociales, las revistas y hasta incluso los informativos de televisión no hablaban de otra cosa. Messi se había teñido de rubio platino. 
Casi a la misma hora, en el Anatómico Forense de Murcia, un médico realizaba la autopsia a un pobre hombre de 51 años que, por la mañana, había muerto solo y abandonado en pleno corazón de la ciudad. En la calle más transitada. 


 

lunes, 18 de julio de 2016

INOCENTES

Una mañana de verano en la oficina del "Servicio Público de Empleo Estatal". Hace calor pese a que los aparatos de aire acondicionado intentan refrescar el cargado ambiente. Unos veinte asientos todos ocupados. Gentes sentadas de dos en dos  y muchas otras de pie esperando ser llamadas, según el turno que tengan, en la mesa que les corresponda.

 Madres jóvenes y menos jóvenes cargan con sus hijos en la eterna espera. Unos van en carritos, otros colgados del cuello, algunos corretean y otros, incluso, pintan en hojas de papel sentados en el suelo. Bastante tienen las madres, cuando no tienen trabajo y han ido hasta allí para pedir una ayuda social, que encima tienen que llevar a sus hijos con ellas porque no tienen donde dejarlos. 
Esos niños no tienen veraneo. No saben lo que es un día de playa. No pueden ir al colegio porque el curso ya terminó y sus progenitores, que no tienen ni para comer, no se pueden permitir el lujo de pagar una mensualidad para que sean atendidos en algún centro privado o escuela de verano. Solución: los niños con las madres o los padres sufriendo desde la mas corta edad la vergüenza de la cola y la miseria. Del paro, la indigencia y el olvido.


La oficina es una improvisada "torre de Babel" Hay personas de todas las nacionalidades y razas. Incluso chinos, con lo raro que es verlos fuera de sus lugares de trabajo. 
Jóvenes madres y mujeres musulmanas con las túnicas hasta los tobillos y el pañuelo envolviendo sus cabezas. Sudamericanos de diversos países y procedencias. Dos subsaharianos, varios hombres marroquíes, una chica china (como he dicho antes) y por supuesto españoles.

 A mi lado un hombre ya maduro, de nacionalidad marroquí, con una camiseta del Barcelona y pantalones vaqueros, da cabezazos apoyado en una columna e intenta mal dormir en la larga espera. Los niños siguen jugando ajenos al drama que viven a su alrededor los adultos. El que parece mayor de todos cuantos hay allí, sobre la mesa supletoria donde se encuentra el ordenador para coger turno, emborrona unos folios que alguien le ha dado con un viejo y chupado bolígrafo bic cristal. 


Los sudamericanos, mas abiertos y dialogantes que el resto, hacen causa común de sus desgracias y no ocultan sus penas hablando entre ellos. Una joven madre con dos niños sentados a su lado, cuenta a otra mujer mayor que gracias a una tal "doña Paquita":  "los niños llevan ropita de verano. Les compró esas camisetitas y los pantaloncitos, le dice, el otro día en el mercadillo del barrio. Si no de que iban a ir mis niños vestidos así" Siguen pasando los minutos que aquí parecen horas. 
Un niño llama poderosamente mi atención. Está sentado frente a mi. Desde que he llegado no se despega de una pistolita de agua, la misma que otros niños a esas horas estarán disfrutando en la playa o la piscina, y que él sostiene entre sus manitas mientras está literalmente pegado a su padre, sentado a su lado, y con la cabecita apoyada en su regazo. No se despega de la pistolita de plástico, con vivos colores, a la que continuamente chupetea. De tanto mirarlo me doy cuenta que esta bebiendo agua pues, el juguete, va lleno de ella y el niño la utiliza para beber. No he visto unos ojos mas tristes en mi vida. Nunca. ¿Que estará pensando, me digo? ¿Que pasará por su cabeza cuando apenas tiene cuatro o cinco años? ¿Cuales serán sus sueños? Y sigue bebiendo agua de la pistolita de plástico.


Una voz metálica, que proviene de la pizarra de turnos, va llamando a los números y dirigiéndonos a la mesa que nos ha correspondido. Eso somos, números. Fríos e impersonales números de estadísticas que, mañana, el político de turno, venderá en su particular provecho diciendo que el paro disminuye. Cada día suben las afiliaciones a la Seguridad Social. Es muy fácil encontrar empleo. El sector se recupera. La pobreza se está erradicando y el Gobierno lucha denodadamente contra el paro. O ya para rizar el rizo los hay que dicen que van a crear miles de puestos de trabajo al mes o incluso, otros, prometen pagas mensuales equiparables al salario mínimo mientras no se encuentra trabajo. Mentiras y mas mentiras.

 Y mientras, los niños inocentes que no tienen otro sitio donde ir o estar, van con sus padres a un lugar donde solo se ve miseria y tristeza. Donde únicamente se escuchan llantos y lamentos. Un sitio que, para ellos, no debería ni existir. Tienen edad de estar jugando y disfrutando del sol, el mar, el campo o la piscina. Pero no. No. Están allí. Van con sus padres a un lugar donde, en el peor de los casos, serán testigos directos viendo a sus padres o madres llorar sus desgracias ante un funcionario que, tras una mesa, intentará solucionar sus problemas aunque la mayoría de las veces no pueda hacer nada por ellos.
 Esos niños verán, como sus madres, le cuentan a otras madres que no tienen para comer. Que la ropa que llevan se las ha dado la caridad de "doña Paquita, o que gracias al cura de la parroquia el otro día les dieron galletas y chocolate. Porque igual que lo he escuchado yo, esta mañana, los niños también lo han escuchado. Y ellos eran los desgraciados protagonistas. 


Pobres niños. ¿Como van a crecer esas criaturas si en edad de jugar y soñar ven llorar a sus padres? ¿Si pasan la mañana del verano en una sala impersonal y triste donde se escuchan dramas y lamentos? Y menos mal que hay gente muy buena en el mundo. 
Menos mal. Sin ir mas lejos el empleado de la empresa de seguridad que cubre estos servicios. Un joven uniformado que lleva bien visible la placa de la empresa que le paga "Securitas". Le he estado viendo toda la mañana. Observándolo.  Atento, servicial, solucionando todas las pegas del mundo, atendiendo a la gente con la mejor sonrisa. Dispuesto a arreglar cualquier problema. Incluso dando, a esos niños, folios para pintar y bolígrafos o lapices para que se entretuvieran. Héroes anónimos que, desde su puesto de trabajo, ayudan a los demás sin importarles raza, credo o color de la piel. Un hombre que repartía sonrisas y que hacía mas fácil ese calvario del que llega por allí y encima no es de esta tierra y desconoce, en muchos casos, incluso la lengua para poder expresarse correctamente. Gentes que llevan en bolsas de plástico, abrazadas a su pecho como el mayor de los tesoros, los documentos de que disponen para estar en España. Pasaporte, permiso de trabajo, empadronamiento e incluso hasta las recetas de los médicos. Todo va guardado en esa bolsa, del supermercado, de donde el atento guardia de "Securitas" extrae con sumo cuidado y extremado cariño los papeles que esa persona necesita en ese preciso instante antes de hacer la consulta.

 

Sinceramente me gustaría que todo cuanto he visto y vivido allí, en esa oficina, lo vieran nuestros políticos. Unos y otros. Los que gobiernan y los que viven en y de la oposición. Que tuvieran los redaños suficientes y un día, dejando trajes de marca y corbatas de seda en el armario, se pusieran unos vaqueros, una vieja camisa o un polo y se sentaran durante toda la mañana en uno de esos sillones de la sala de espera de esta oficina de empleo estatal.

 Que vieran, como he visto yo, los ojos tristes y sin futuro de unos niños que dormitan junto a los mayores esperando un turno. Que les miren sus caritas tristes y soñadoras sin porvenir  alguno y viviendo de la caridad de una tal "doña Paquita" o del cura de la parroquia. Que tengan el pundonor de "bajar de sus carrozas de terciopelo y maderas nobles" para subirse al carro de la miseria, el hambre, la vergüenza y el olvido.
 Que hagan cola como miles de personas hacen diariamente. Que se sienten delante de un funcionario, que hace cuanto puede, y les cuenten sus miserias (si no las tienen, bendito sea Dios, que se las inventen para ver reacciones) Que vivan con el pueblo, sufran con los que sufren y lloren con los que lloran. Es muy fácil impartir doctrina desde los confortables despachos. Dar cifras apabullantes y triunfalistas ante los periodistas. Salir en mil fotos de postureo en redes sociales vendiendo lo bien que lo hacen por los que mas los necesitan y mintiendo con un descaro que ruboriza a quien de verdad "baja al infierno de los olvidados" que ellos nunca han pisado ni conocen. 


Si. La miseria está ahí junto a nosotros. Al volver la esquina. Ahí, sobre todo, hay centenares de inocentes que no entienden lo que están viendo y que no comprenden, por mucho que alguien se lo intente explicar, como su madre llora sentada frente a una mesa hablando con un desconocido que le dice que no tiene mas ayudas. Que ha cumplido los plazos. Que no le corresponde ya nada y que se acabaron los cuatrocientos euros de miseria que tenía hasta ahora. La madre llora desconsoladamente y el niño, esa criatura inocente y débil, chupetea el viejo bolígrafo bic cristal que la mano caritativa de un empleado de "Securitas" le ha entregado minutos antes para que se entretuviera haciendo dibujos sobre un papel usado.

Esa madre llorando desconsoladamente y ese niño del bolígrafo desgastado estaban esta mañana sentados a mi lado. En la mesa aledaña.  Y mientras a mi me iban cumplimentando otros documentos a ella le estaban cerrando todas las puertas y le estaban matando la esperanza. 

El niño no levantaba los ojos del suelo y con una mano se llevaba a la boca y chupaba el bic y con la otra se cogía a la vieja falda de la madre. 



domingo, 17 de julio de 2016

SE BUSCAN CULPABLES

Tenemos sobre la mesa, en este tórrido verano de 2016, el tema del Mar Menor. Hasta el punto que no hay día en los medios de comunicación que no aparezcan "tirios o troyanos" tirándose los trastos a la cabeza con el estado de nuestra laguna y, por cierto, una de las mas importantes fuentes de ingresos del llamado "sector servicios" ¿Que sería del turismo murciano si mañana, los visitantes, dejaran de venir al Mar Menor? Estas graves consecuencias no las he visto, ni oído, decir o valorar a nadie. Pero sí asistimos a la ceremonia de la confusión entre acusaciones de unos y de otros que eluden responsabilidades que en su momento no quisieron poner en practica o no supieron hacerlo. Nosotros mismos nos ponemos "palos entre los radios de la bicicleta" para que esta no avance. Ya somos noticia nacional, en todos los medios, y el publico empieza a preocuparse. Unos amigos de Madrid, asiduos de Santiago de la Ribera, me llamaban el otro día para preguntarme lo que había de cierto en todo esto pues, pensaban ellos, todavía estaban a tiempo de anular su reserva para el mes de agosto. Por supuesto les quité la idea de la cabeza y les comenté que, yo mismo, me baño con absoluta normalidad en las aguas de La Ribera y todavía no se me ha caído la piel a tiras ni tengo infección alguna en mi sangre. 


Me permito recomendarles que repasen las hemerotecas y archivos gráficos para que se den cuenta, de una vez por todas, que desde 1985 se viene dando la voz de alarma ante el desastroso estado de este enclave natural en la Región de Murcia. Repasen y verán que ANSE, la Asociación de Naturalistas del Sureste, ha llevado a cabo desde aquellos años una serie de acciones encaminadas a la concienciación del mal estado del Mar Menor. Pero claro, no lo queríamos ver y mirábamos para otro lado. No dejaban de ser "locos ecologistas" que lo que les gustaba era protestar. Nadie les hacía caso. Luego empezaron las protestas vecinales, también en la década de los ochenta. Vecinos de Los Urrutias; los afectados por el proyecto de Lo Poyo o los de los Alcázares, por poner solo algunos ejemplos, se manifestaban cortando incluso carreteras para llamar la atención del gobierno de turno sobre el lamentable estado de aquellas aguas. 


Por cierto que, la foto anterior, corresponde a una campaña de ANSE  llamando la atención de la conservación del Mar Menor y que se hizo celebre en los años noventa. Nada nuevo bajo el sol desde luego.
Ahora, creo, no es momento de buscar culpables. Es tiempo de actuar y desear que no sea demasiado tarde. El Mar Menor ha sido victima de la mano demoledora del hombre. Les enumero algunos ejemplos que le han llevado a esta situación actual: el desmesurado crecimiento de la Manga sin pararse a ver consecuencias de contaminación. El puente del Estacio, construido por Tomas Maestre, para mayor gloria de yates de gran calado de sus amigos que llegaban a la laguna en los años setenta. La conexión "mayor y menor" con ese fin no ha sido buena en ningún momento. Los puertos deportivos y sus pantalanes construidos sin respeto alguno al mar. Paseos marítimos robando terreno al mar y sin respetar las mínimas normas de conservación.  La proliferación de embarcaciones a motor muchas veces en manos irresponsables que han convertido las quietas aguas del Mar Menor en modernos circuitos de velocidad con su correspondiente y salvaje contaminación. ¿Cuanto tiempo se viene pidiendo que vuelva la navegación a vela y se prohíba la de motor? Si repasamos las hemerotecas, lo de las embarcaciones a motor, lo encontramos ya en 1987. Suma y sigue....


Por supuesto los vertidos fecales de todos los municipios ribereños. Los residuos agrícolas cada vez con mayores y mas potentes pesticidas. Una incomprensible Ley de Costas. Me explico: esa Ley, obligada al cumplimiento, derribó de manera inmisericorde el chiringuito de "La Perdiguera" sin advertir que, precisamente, los dueños de aquel negocio tenían la isla como un salón palaciego y las aguas puras, limpias y cristalinas. Ellos mismos se ocupaban y preocupaban por la conservación de la naturaleza que les rodeaba. Llegó Costas y sin atender a suplicas ni razones derribó todo y les echó con "cajas destempladas" Les invito, hoy, a ir a La Perdiguera. El mayor estercolero que se puedan encontrar en kilómetros a la redonda. Y de sus aguas no les digo nada porque no hay quien se pueda sumergir en ellas. Una pena. Luego tenemos los temas de contaminación acústica que, por supuesto, afectan a las especies que viven o vivían en sus hermosas aguas. Las edificaciones construidas sin "ton ni son" ni mucho menos respetando el entorno.... En fin un cúmulo de circunstancias que no son nuevas, en absoluto, y que han llevado al Mar Menor a la catastrófica situación actual. Un urbanismo salvaje y desmesurado. 



Luego estamos usted y yo por supuesto. No nos escapamos. Tenemos papeleras en todo el entorno pero echamos la basura donde hemos puesto la sombrilla. Tiramos y enterramos en la arena las colillas del tabaco. Dejamos los restos de la tortilla de patatas o el frito con tomate en las bolsas de plástico de "mercadona" sin importarnos quien viene detrás. Las peladuras de la sandía o las frutas que hayamos tomado.  Y todo por no andar unos metros y depositarlos donde procede. Las latas de bebidas (que daño hacen esas latas en las orillas del mar) Los botellones indiscriminados nocturnos que, al día siguiente, dejan testimonio con un rastro de suciedad y cristales dignos del mejor vertedero. Defecar dentro del agua. Si, no se lleven las manos a la cabeza que es cierto, ¿quien no ha visto en las otrora cristalinas aguas del Mar Menor residuos humanos flotando? Somos unos guarros sin remedio. 


¿Es nuevo que asociaciones vecinales o ecologistas hagan operaciones de limpieza en los fondos marinos del Mar Menor o en su litoral? Para nada. Tan viejo como el problema. Desde los años ochenta como he dicho mas arriba. Esto no es de ayer ni, por supuesto, el Mar Menor se está degradando desde hace unos meses. Ahora nos hemos concienciado, bendito sea Dios, pero viene de muy lejos desde luego. Esto no es "flor de un día". 

En el pasado "Debate del Estado de la Región", escuché con cierta sorpresa por mi parte, tengo que reconocerlo, como el portavoz y líder de los socialistas murcianos, el señor Gonzalez Tovar, culpaba al gobierno regional de todos los males del Mar Menor y de la situación actual que presenta la laguna. Me causó sorpresa lo primero, estupor después y risa a continuación. ¿Se cree que somos tontos los murcianos o nos toma por tontos? El gobierno que ejerció su partido no hizo absolutamente nada por este entorno. Nada. Como he dicho antes desde el año 1985 empezó a ponerse de manifiesto el problema ¿Quien gobernaba entonces en España y en la Región de Murcia? Que yo sepa "los populares" llegaron a ambos ejecutivos una década después.  Pero voy mas adelante en el tiempo. Cuando el Sñr Tovar era Delegado del Gobierno en Murcia, hace nada, y tuvo (consultar hemerotecas por favor) numerosas quejas de los ecologistas sobre el mal estado del Mar Menor. ¿Se hizo algo? Nada en absoluto. Gracias a los alcaldes ribereños el mal no ha ido a mas y ellos, desde las administraciones locales, hicieron lo que desde el Gobierno eran incapaces. Pero la administración local llega donde llega y sus limitaciones son las que son. 


Dejemos, por tanto, los intereses partidistas a un lado y luchemos entre todos por salvar este enclave único. Demos confianza al Gobierno Regional que ha comenzado la lucha por cambiar la situación y apoyemos sus iniciativas. Lo de menos es quien lo haga desde luego. Lo importante es que se haga de una vez por todas. "Entre bomberos no debemos pisarnos la manguera", como dice el refrán, y ha llegado el momento de dejar a un lado las siglas partidistas que a nada conducen y a meter el hombro, todos, a la misma vez y con ilusión. El futuro de Murcia está en nuestras manos y con eso no se juega y menos  buscando un puñado de votos que, me temo, no van a conseguir con tanta demagogia barata. 

El Mar Menor es una preciosa joya que tenemos la suerte de disfrutar en Murcia. Nadie en España puede decir lo mismo. Unas aguas puras, limpias y cristalinas. Unos paisajes de ensueño a tan solo media hora de la ciudad que propician ir y volver en el mismo día para disfrutar de sus extraordinarios veranos o de las cálidas jornadas de invierno. En definitiva, un lugar paradisíaco que podemos disfrutar y lo que es mas importante, que debemos legar a nuestros hijos y nietos en las mejores condiciones posibles para que no se cumplan esos "negros augurios" que hablan de su desaparición en apenas cincuenta años.  

Dejemos por tanto las "ideologías" y trabajemos todos juntos en la conservación del Mar Menor. Y a usted, desconocido lector le ruego que, en lo sucesivo, latas, bolsas de plástico y colillas las deposite en las "mil" papeleras que los distintos ayuntamientos tienen instaladas cada dos metros en todas las playas. Al igual que, perdone que se lo diga, cómodos servicios y casetas donde hacer sus necesidades por imperiosas que estas sean. 


miércoles, 13 de julio de 2016

MENTIRAS OCULTAS

He comentado, en mas de una ocasión, que nuestros políticos deberían darse una vuelta por las oficinas del SEF también conocidas como "oficinas del paro" para tomar conciencia real de la situación en nuestra Comunidad que difiere, bien poco, de lo que ocurre en el resto del Estado. Hoy, de nuevo, me he encontrado ante la cruda realidad de la sociedad. Esa que por desgracia no sale en los medios de comunicación tan habitualmente como debiera. La que se oculta a los ojos de una sociedad que no quiere mirar para ese lado para no encontrarse con las miserias que tenemos en nuestra propia casa. Las mentiras ocultas tras las frases grandilocuentes, los discursos vacíos, las promesas electorales o triunfalistas y lo que es peor, la que niegan siempre desde el poder no queriendo ver lo que en realidad pasa a nuestro alrededor. 




A las once de la mañana decenas de personas aguardan su turno para ser atendidos en una de las mesas de estos sufridos funcionarios que, a día de hoy, hacen el papel de consejeros, confesores, psicólogos, directores espirituales o incluso "padres". Llama la atención, nada mas ver ese panorama que, la mayoría, ya ha cumplido los cincuenta años. La gran grieta del sistema. La falla en continuo movimiento que sacude sin pudor los cimientos de una sociedad asentada sobre falsos pilares. Todos los que han/hemos cumplido los cincuenta y cinco años nos encontramos las puertas cerradas al futuro. La gente que aguarda turno tiene ya esa edad cumplida. Son rostros pensativos, sombríos, taciturnos. En las manos carpetas o papeles. A solas con sus pensamientos. Nadie habla con nadie a no ser una respuesta escueta a una pregunta educada. Son seres sin vida que se sientan juntos en los sillones de espera pero que apenas miran a su alrededor. Como si sintieran incluso vergüenza por encontrarse en esa situación. Miran, callan, agachan la cabeza y esperan ser llamados. Levantan la cabeza de vez en cuando para ver que número y mesa se ha quedado libre y comprobar si es la que les toca a ellos. Cada uno sabe la cruz que soporta. Apenas si cuentan sus miserias porque ¿para que van a hacerlo? Seguro que el vecino de asiento lo está pasando igual o peor que ellos. Esto en nada se parece a la espera en el Centro de Salud donde todo el mundo tiene tendencia a contar "sus males" y entablar conversación. Aquí no. En este sombrío lugar se guarda el mas hermético de los silencios. 



Hombres y mujeres. Españoles e inmigrantes. Todos aguardan su turno esperando "algo" que nunca llega. El panorama es desolador. La vida les ha dado la espalda y la sociedad les rechaza. Los leprosos de los tiempos modernos. Los apestados bíblicos del siglo XXI. Son mayores para todo tipo de trabajo. Se cierran todas las puertas. 
 Luego, cuando ya toca mi turno, el señor que me atiende con toda amabilidad confirmará lo que les estoy contando. La mayor lista de parados son los mayores de 55 años. Ahora en verano hay un repunte importante de empleo precario, pero empleo al fin y al cabo, de jóvenes que encuentran ocupación principalmente en la costa y en el sector servicios. Nada que no supiéramos ya. Pero nadie quiere camareros, limpiadores, pinches de cocina o incluso empleados de limpieza en los hoteles que tenga mas de 30 años. Nadie. A los 55 me dice este joven que me atiende, el mercado laboral, nos considera "viejos e inservibles" Y ahí empiezan los problemas. Se ha acabado el subsidio de desempleo. Se recurre a la paga "social" esa de los celebres cuatrocientos euros, se mira con lupa si la mereces o no y lo que es peor ¿donde vas hoy con ese dinero? Miseria, desamparo, soledad y hambruna en muchos casos. 



No hace falta que nadie te diga nada cuando ves a una señora, mayor, levantarse de la mesa donde ha sido atendida y ver como, con disimulo, se limpia las lágrimas que corren por su rostro lleno de arrugas de la vida. No necesitas saber mas cuando contemplas a un hombre que va hacia la calle, suelta una blasfemia incluso, y tira las hojas de papel, que va rompiendo en mil trozos, en la papelera junto a la salida. Es en esos momentos cuando recuerdas los informes de CARITAS de la pasada semana. Murcia se sitúa a la cabeza de la pobreza infantil en España. Y en proporción la que padece mayor riesgo de todas las comunidades. Ahí están las frías cifras que señalan a uno de cada tres niños murcianos en riesgo de exclusión social y padeciendo incluso hambre. Mientras, sus padres y abuelos, luchando en una oficina del SEF o el INEM para encontrar salida en el negro túnel donde se encuentran inmersos. 




Salgo de esa oficina donde los sueños quedan enterrados y la cruda realidad se impone siempre. Entro en un bar cercano a tomarme un café, que necesito, y en televisión están dando la noticia de la falta de entendimiento entre los líderes políticos para formar un gobierno estable en España. Los tertulianos presentes en el plató analizan esta circunstancia. Yo no presto atención a nada porque ya poco o nada me interesa lo que puedan decir. Esa España que pintan unos y otros de "color de rosa" es una mentira mas de las muchas que continuamente nos regalan.  El optimismo ante el futuro o incluso los miles de empleos que van a crear y que ponen sobre la mesa. O la manida reforma laboral de la que todos hablan pero que nadie hace. Todo es falso. La única y gran verdad está en una oficina del SEF cualquier día del año. Ahí es donde tenían que ir los políticos para tomar conciencia de lo que realmente está sucediendo en este país. Es muy fácil. muy sencillo, muy cómodo hablar de soluciones y prometer miles de puestos de trabajo cuando se está de espaldas a la realidad. Cuando esas miles de personas quedan ocultas tras el telón de sus propias miserias y nadie es capaz de penetrar en ese escenario para observar lo que hay detrás.  Y lo peor de todo es que son personas mayores de 55 años a las que, de raíz, les han cortado sus esperanzas. La sociedad que hemos construido entre todos "nos considera viejos" 









sábado, 2 de julio de 2016

ABOCADOS AL FRACASO

No quiero ni pensar por un momento que, este país, se vea de nuevo abocado a terceras elecciones coincidiendo, una vez mas, con villancicos, turrones, abetos, cenas, nacimientos y felicitaciones varias. Ni pensarlo porque se me ponen los pelos de punta. Por cierto, para quien no haya hecho cuentas, si tuviéramos que volver a las urnas, una vez mas, sería en el mes de diciembre e incluso con la Navidad encima. Correspondería al domingo 25 de diciembre (sí, pues el Día de Navidad este año cae en domingo) con lo cual, imagino se adelantarían al 18. Pero ya digo no quiero ni pensarlo porque sería inconcebible. Aunque en estos primeros momentos de lo que deberían ser diálogos y construcción de Gobierno parece que está todo atascado y no hay fontanero que se vea capaz de quitar el atranque para que el agua corra como debiera por las cañerías del entendimiento y la concordia. 


Una cosa si tengo muy clara a estas horas. En el caso de tener que repetir elecciones esta foto con la que ilustro el comienzo del articulo ya no serviría. No me vale que aparezcan, de nuevo, los cuatro señores prometiendo el oro y el moro para luego ver, impotentes, como priman sus ambiciones personales por encima del bien de España. Unos a otros, de nuevo, se culpan y ya van lanzando mensajes a la ciudadanía de que "yo no pacto, yo no me abstengo, yo no, yo no, yo no"... España no se merece esto y nosotros tampoco. Precisamente ahora es cuando, los verdaderos políticos, deberían dar la talla. Si se forma Gobierno, ojalá que sí, puede ser una legislatura preciosa y propicia para hacer política con mayusculas. Con un verdadero control al Ejecutivo y estando encima de todas y cada una de sus decisiones. Obligando, incluso, al Presidente del Gobierno a dar cuenta en el Parlamento hasta del papel higiénico que se compra para los servicios de la Moncloa. Sería una oposición seria y responsable. Una oposición de verdad con un férreo control al Ejecutivo. Cosa que hasta ahora no ha ocurrido en nuestra Democracia. Además con el añadido de que fuera mas corto o mas largo el mandato, la última palabra, la tendrían en las bancadas opositoras desde donde se efectuaría ese control. 


Pero, aunque confío en un Gobierno in extremis, de momento no se ven señales de humo en la lontananza y los "indios" andan metidos en sus chozas esperando Dios sabe que cosa. De los resultados electorales, por muchas vueltas que le demos, el ciudadano ha hablado y ante eso no valen coplas. El PP ha sido el ganador y una cosa tengo clara, muy clara, si volviéramos a realizar comicios el "castigo" al resto de formaciones estaba asegurado y, el votante, se inclinaría a favor del partido de Rajoy que podría, incluso, obtener una mayoría absoluta cómoda y holgada. ¿No queríais castigarle? Pues ahora que sea Presidente incontestable. Y no es ninguna broma. En diversos círculos de los partidos, donde me precio de tener buenos amigos, he hablado de esto y todos sin excepción están de acuerdo en que sería un suicidio colectivo y que, los ciudadanos,  darían a los populares el Gobierno de España por mayoría absoluta. Luego ante esto me pregunto ¿A que esperan entonces para hacer acercamientos y que se forme un gobierno estable en España? ¿Estamos pensando en los sillones o en el país? 


Por tanto dejen ya de "marear la perdiz" que España no se puede permitir estos lujos. Aunque no lo parezca todo está paralizado. Las inversiones frenadas. Los mercados exteriores a la espera de ver lo que ocurre. El empleo parado (aunque las cifras maquilladas digan lo contrario)  Los gobiernos mirando hacia nuestro país y el ciudadano, en su mayoría, harto de tanta tomadura de pelo. Incluso, los hay, que han llegado a la conclusión de que a estos líderes de hoy lo único que les importa es el sillón y no el bienestar del país y de todos nosotros.

Recordaba, no hace mucho, aquellos comicios de 1977 lo primeros de la Democracia y como Adolfo Suarez, ganador por estrecho margen sobre Felipe Gonzalez, llevó a la consulta con S.M el Rey un gobierno ya hecho. No esperó a que el Jefe del Estado se lo encargara. Se presentó con la lista hecha donde, por cierto, estaban representados todas las tendencias que había en España en aquellos momentos. Un gobierno plural y donde tuvieron cabida las distintas ideologías de aquel país que se "desperezaba de la pesadilla de la dictadura" No hizo apenas consultas con nadie. Llevó su lista, y ante la sorpresa de aquella oposición, se sintieron representados y no hubo nada que objetar. Se logró el consenso, pese a ser tan difícil, y los partidos políticos aunaron sus esfuerzos para conseguir que España saliera adelante. Solo hubo, en aquel momento, una meta a conseguir: el bien y la paz de nuestro país. Los sillones no le importaban a nadie. Pero como dice el viejo refrán castellano "Las comparaciones son odiosas" .... y en este caso mucho mas. 


miércoles, 22 de junio de 2016

PODEMOS PASÓ POR MURCIA

Ayer volví a recordar mi juventud perdida. Reviví tiempos pasados. 
 En aquellos lejanos años de la Transición, recuerdo, un grupo de amigos íbamos a todos los mítines, actos políticos y convocatorias que se hicieron en aquellos comicios que, por primera vez, vivíamos esa generación que habíamos crecido en la dictadura. Fuimos a todos. Teníamos "sed" de política y nos gustaba escuchar los mensajes de los líderes. Al acabar el acto, incluso, íbamos a alguna cafetería, y con unas cervezas,  comentábamos y debatíamos  lo que habíamos oído a los candidatos de turno.  He tenido la suerte, porque fue una suerte, de escuchar personalmente a Fraga, Suarez, Felipe Gonzalez, el profesor Tierno Galvan e incluso a Blas Piñar. Este último recuerdo que fue en un mitín en el viejo Teatro Circo adonde acudimos para escucharle y, quizá por nuestro aspecto de barbas y pelos largos, nos vimos rodeados literalmente por jóvenes militantes que no nos dejaron solos ni un momento y pienso hoy con el paso de los años que incluso nos tuvieron vigilados. Pero eso si con la máxima discreción pues nadie nos importunó en ningún momento. Recuerdo, también, que el acto acabó con el "Cara al Sol" que escuchamos puestos en pie con el máximo respeto pero claro sin "levantar el brazo". 
En fin eran otros tiempos y en aquellos años una gran mayoría de españoles, jóvenes sobre todo, queríamos participar activamente de la política y teníamos curiosidad por participar en lo que sería el futuro de España. 


Pues ayer, recordando aquellos años, me fui hasta el viejo Cuartel de Artillería para escuchar en persona a los candidatos de "Unidos Podemos". Allí estaba Errejón y su carita de "empollón" o de niño que no ha roto un plato en su vida. Es la fotografía perfecta de aquel "Crispín sabelotodo" de mi época. El que fuera alto cargo del Ejercito, hoy convertido en comunista convencido, Julio Rodriguez y por supuesto los candidatos murcianos de "Podemos" encabezados por Javier Sanchez Serna y arropados todos por el líder de la formación en nuestra Región el diputado Oscar Urralburu. Tengo que confesar que, tras mas de treinta años de profesión periodística, era la primera vez que acudía a un mitín electoral "camuflado" como un ciudadano mas. No me acredité como prensa, no estuve en lugar reservado alguno y viví el acto, como en aquellos años de mi juventud, en mitad del público y como uno mas de los asistentes. Por cierto casi en las últimas filas pues, cuando llegué incluso media hora antes, ya estaba todo lleno. No había una silla donde sentarse. 

(Fotografía del Diario La Verdad de Murcia publicada hoy y de donde la he tomado para ilustrar)

¿Que vi ayer tarde? Pues un llenazo hasta la bandera. Cartel de "no hay billetes". Pero un gentío muy variopinto pues junto a miles de jóvenes, que eran la mayoría, había también mucha gente mayor. Tercera edad. Gente de todos los estamentos sociales. Nada de desahuciados, pobres, marginados y sin techo. Allí había de todo. Las camisetas de mercadillo se mezclaban con la ropa de marca. No se si de Hipercor o de Zara pero me da lo mismo. Allí había un publico entregado a sus líderes a los que jaleaban a cada momento e incluso coreaban el mas que famoso "si se puede" que anda esparciéndose por los cuatro puntos cardinales de la vieja piel de toro. Una fiesta en todo el sentido de la palabra. 

(Fotografía del Diario La Opinión de Murcia publicada hoy y donde la he tomado para ilustrar)

Los mensajes llegaron a "su público" y calaron desde luego. Aunque a Errejón le podían haber puesto al día con otras cosas pues, al hablar de Murcia, todo fue mas de lo mismo: "Aeropuerto sin aviones, auditorios cerrados, desaladoras en los tribunales y políticos corruptos". Vamos lo que dice toda la oposición en bloque y mas los líderes nacionales cuando llegan a esta tierra y quieren atacar al gobierno de la Región que es tanto como hacerlo al de España. Mas de lo mismo. Con lo cual también compruebo que la originalidad brilla por su ausencia. Eso si desgranó con cierto poder de convicción todos los mandamientos mas de diez, que eran los de Moisés, que su partido tiene preparados para los españoles caso de llegar a la Moncloa. Populismo en grado superlativo y buscando el aplauso fácil de un público entregado a la causa.



Cuando acabó el acto y echando de menos a aquellos amigos de mi juventud estudiantil con los que me tomaba una cerveza después de los mítines en la Transición me vine andando hacia mi casa, con las manos en los bolsillos, y analizando todo cuanto había visto en el viejo Cuartel de Artillería. Saqué varias conclusiones rápidas: les siguen gentes de toda condición social, muchos universitarios y estudiantes, jóvenes de ambos sexos, público entregado y/o ilusionado, gentes de la "tercera edad" y muchos ciudadanos de países latinoamericanos.  En cuanto a los mensajes, como tantos otros, son "populistas" para arrancar el aplauso fácil. Nada consistentes y anclados en un mundo de "jauja" al que difícilmente podremos llegar nunca. El paraíso perdido poco menos. 

Eso si, al tener que cruzar el Puente Viejo, me paré un momento para admirar la puesta de sol que, por cierto, era preciosa en el primer día de verano viendo como el astro rey se perdía por el viejo Malecón y al hacerlo, no pude evitarlo, me vinieron a la mente las imágenes de aquellos viejos comunistas murcianos. Los de toda la vida. Los que fueron actores principales de la Transición en esta Región. Y me acordé, como no hacerlo, de Izquierda Unida. Ese partido que ha desaparecido del mapa, porque ellos han querido, y que ha sido devorado por el hambre insaciable de esta nueva formación política que les ha prometido ese paraíso que venden pero que a la hora de la verdad les han dado de lado.
Sin ir mas lejos, ayer tarde en el viejo Cuartel de Artillería no hubo ni alusiones siquiera a un partido político que ha jugado un importante papel en la reciente historia de España. Ni banderas, ni escudos, ni eslogan, ni nada de nada. Desaparecidos. Y encima, por si alcanzaran el segundo diputado en la Región de Murcia, esos dos primeros puestos son de Podemos. Izquierda Unida ni está ni se le espera. Igual que lo pintó Goya: Saturno ha devorado a sus hijos. 

Mirando el cauce del viejo Segura, en la puesta de sol anoche, no pude por menos que recordar a los viejos luchadores comunistas murcianos.............. 


lunes, 20 de junio de 2016

EN POLITICA NO VALE TODO

Tras la anécdota de ayer, porque es una anécdota, de Pedro Sanchez limpiándose las manos después de saludar a personas de color se ha desatado una guerra mediática especialmente en las redes sociales donde a este hombre le ha caído "la del pulpo" Y todo por limpiarse las manos. Que no lo hace por racismo, estoy seguro de ello, sino porque vemos si analizamos el vídeo con tranquilidad, como yo lo he hecho, que el niño está comiendo algo ¿puede ser un helado? y hasta la criatura hace ademan de limpiarse también las manos supongo que pegajosas por lo que tenía entre ellas. 


Al señor Sanchez, y las ideas que representa, se le podrá acusar de todo lo que ustedes quieran, que para eso estamos en un país libre, pero de "racismo" nunca. Si algo tiene el Partido Socialista Obrero Español es que no es una formación racista. El propio Sanchez  ha metido en su partido a personas de otras nacionalidades. Encontramos colectivos islámicos, sudamericanos y por supuesto personas de color. Dejemos el eufemismo porque no es peyorativo el término: tiene personas de raza negra en sus filas. Y es como tiene que ser. ¿O no tienen derecho a militar en un partido político por ser de otra raza? Dejémonos de historias y vayamos a las cosas serias.


Critiquemos, si hay que criticar, las ideas que presenta en la campaña electoral. Discrepemos, si hay que discrepar, de las soluciones que plantea para España e incluso, si quieren, su desmesurado afán para ser Presidente del Gobierno de este país a consta de lo que sea y de quien sea pero no lo acusemos de algo que no es. No acusemos de racismo o busquemos réditos electorales de algo que no deja de ser una anécdota. Si cada vez que usted o yo nos hemos limpiado las manos tras estrechar las de otro nos acusaran de racismo no podríamos salir a la calle. Es un acto reflejo mas que otra cosa y mas si la mano estrechada, como es el caso, está pringosa o sucia por lo que sea. Ya digo que anoche, gracias a las nuevas tecnologías, analicé con tranquilidad y comodidad el vídeo que se hizo viral. Con un programa adecuado aquí, en mi ordenador, fui pasando fotograma a fotograma de la dichosa secuencia y ese niño, que es de quien se limpia las manos el Sr Sanchez, está comiendo algo. Tiene alguna cosa entre sus manos que supongo pringosas. ¿Pudo ser un helado? ¿un caramelo? ¿unas chuches? No lo sé porque no se aprecia pero la misma criatura, mientras Sanchez saluda a la señora que hay a su lado, el niño, se limpia también las manos ¿Es racista el crío? Venga por favor vamos a lo serio. 


Siempre he dicho y me mantengo en ello que el HONOR de una persona es un finísimo cristal que se rompe al menor roce y una vez roto, aunque se le eche el mejor pegamento para recomponerlo, no dejará de ser un cristal roto. En este caso concreto está en juego, por encima de la campaña electoral, el honor y la honra de una persona. Dentro del juego político, y gracias a la libertad que disfrutamos, en las campañas electorales se puede (y se debe) atacar al contrario pero confrontando ideas y programas nunca por nunca utilizando estas bajezas que no conducen a nada. ¿Piensan los que le atacan y acusan de "racista" que los indecisos le dejaran de votar por limpiarse las manos tras saludar a un grupo de personas de piel negra? Venga por favor. Le votaran o no le votaran por otras conductas o porque el programa que presenta no les convenza. Pero no por ese acto reflejo que no tiene la menor importancia. Seamos serios por favor y centrémonos en lo que tenemos que centrarnos que es en el futuro inmediato de esta España nuestra. En política y en campaña "No todo vale"