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miércoles, 27 de julio de 2016

MUERTE EN LA CALLE

Reconozco que, la actualidad, tiene numerosos frentes abiertos todos estos días y las noticias se agolpan en las redacciones. Además vamos de sobresalto en sobresalto. Por un lado el terrorismo vil y cobarde, del DAEHS, que azota donde quiere y cuando menos se lo espera nadie sembrando el terror por el viejo mapa de Europa y de una manera más especial sobre Francia. Y por otro lado todo cuanto está ocurriendo en España con encuentros y desencuentros entre los diferentes partidos políticos que, mucho me temo, nos van a abocar de nuevo a las elecciones el próximo mes de noviembre con lo que eso tiene de peligroso desde luego. Puede ser que el electorado, el pueblo siempre soberano, diga "hasta aquí hemos llegado" y los partidos, todos, se encuentren la nada agradable sorpresa de que van a ir a votar solamente los incondicionales de cada uno y el resto de la ciudadanía les castigue, o les avise, con la abstención. 
Con este panorama en los medios de comunicación más el añadido de los fichajes de pre temporada en el mundo del fútbol, los preparativos de los Juegos Olímpicos y otras noticias de semejante o igual calado, el suceso que quiero destacar, pasó casi desapercibido para todos. No para los medios, que lo publicaron por supuesto, pero fue otra fotografía más entre las que un diario publica habitualmente con su correspondiente explicación. 


Si, el pasado lunes día 25, festividad por cierto de Santiago Apóstol, un hombre con tan solo 51 años de edad aparecía muerto en plena calle de la Traperia de Murcia. Eran las nueve y media de la mañana cuando alguien dió aviso al 112 ya que había un hombre en uno de los bancos de la calle y al parecer no respiraba. Efectivamente, cuando se personaron policías y médicos solo pudieron certificar su muerte. Había muerto solo. Abandonado. Olvidado de todos y en mitad de la calle. Cierto es, como decía mi abuela, "que donde está el cuerpo, está la muerte". Eso es una gran verdad. Y que la muerte nos puede sorprender a usted o a mí donde sea también es cierto desde luego. Pero es triste, muy triste, que una persona sin trabajo, sin techo, viviendo en la calle tenga esa muerte sin que a nadie parezca importarle. Es muy duro desde luego.


La muerte, siempre inoportuna y caprichosa, quiso segar la vida de este hombre, que nada tenía, rodeado de entidades bancarias, donde se da culto al dinero, y en mitad de la calle más comercial de la ciudad. Hace tiempo me dijeron,  y no lo he olvidado, que las verdaderas catedrales de nuestros días son los edificios de los bancos. Basta con mirar los corazones financieros de las grandes capitales para ver auténticos monstruos de cemento y cristal que compiten con el románico, el gótico, el estilo renacentista e incluso con el barroco. Hoy los bancos han sustituido, con su culto al dinero, a los templos de antaño. Por eso, la muerte, fue tan caprichosa con este desgraciado al que le quitó la vida rodeado del dinero y el poder que el nunca tuvo. Paradojas de la muerte, que no de la vida desde luego. 


Pero todavía más triste es ver la reacción de todos cuantos pasaban por la céntrica calle. Como si nada hubiera ocurrido y en lugar de un cadaver, debidamente tapado con una manta térmica, se tratará de un saco de patatas que alguien se había dejado olvidado sobre ese banco de la ciudad. Nada. ¿Qué nos importa que muera un sin techo? ¿Qué nos preocupa su situación? ¿Porque ha tenido ese final? ¿No tenía un sitio mejor para morirse? Allí, junto al cadaver, la policia y los sanitarios esperando que llegara el juez de guardia y el forense para realizar las debidas comprobaciones. Rellenar un formulario impersonal, firmar el mismo y esperar que los servicios funerarios le echaran dentro de una caja de cinc. Y mientras unos a los bancos a hacer papeleos, otros de un lado para otro y algunos, incluso, sentados en los veladores de una cafetería próxima comiéndose la tostada del desayuno con un reparador café con leche y zumo de naranja. 


Ese hombre que murió el pasado lunes, festividad de Santiago, en la calle más céntrica de Murcia se fue de este mundo solo y abandonado. Usted y yo tenemos mucha culpa de ello. Todos tenemos culpa. Estamos deshumanizados. No nos importa nadie salvo nosotros mismos. Los pobres nos estorban del entorno feliz, falso entorno, que nos hemos creado en nuestro derredor como en un cuento de las mil y una noches. La calle está llena de personas que pasan a nuestro lado pero que son invisibles. Solo nos fijamos en ellos si se acercan a la mesa de una terraza, donde estamos consumiendo, y nos piden una ayuda. Entonces los vemos. Pero, salvo honrosas excepciones de gente que trabaja por y para esos necesitados, la mayoría no quiere problemas ni calentamientos de cabeza. ¿Qué se ha muerto en la calle solo y abandonado? Pues "pobretico" eso le puede pasar a cualquiera.



Ya digo que, en su momento, la noticia incluso pasó desapercibida para casi todo el mundo ya que por desgracia en esta sociedad, cada vez, se leen menos los periódicos aparte de que, estas noticias, mejor ni saberlas. 
Es el mundo que hemos construido entre todos. Una sociedad egoísta. Ciega, sorda y muda. Una sociedad que va a lo suyo y poco o nada le importa lo que le suceda al vecino. "¿Qué se ha muerto un hombre en mitad de la calle? ¿En la Traperia? Pues, mira, ni me había enterado. A saber a lo mejor estaba así por la droga o la bebida. El vicio solo conduce a eso."
Por cierto, una curiosidad, ese mismo día se supo el cambio de look del jugador del Barcelona, Messi. Las redes sociales, las revistas y hasta incluso los informativos de televisión no hablaban de otra cosa. Messi se había teñido de rubio platino. 
Casi a la misma hora, en el Anatómico Forense de Murcia, un médico realizaba la autopsia a un pobre hombre de 51 años que, por la mañana, había muerto solo y abandonado en pleno corazón de la ciudad. En la calle más transitada. 


 

4 comentarios:

  1. El día que murió Jose Ugusto estaba citado para empezar con la quimioterapia con mal pronóstico 😢

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  2. El día que murió Jose Ugusto estaba citado para empezar con la quimioterapia con mal pronóstico 😢

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  3. es una pena,que pasen cosas asi.
    Descanse en Paz

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  4. es una pena,que pasen cosas asi.
    Descanse en Paz

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